Invierno
Las nubes siempre presentes
apagan el sol casi todos los días.
Las horas se sienten más largas,
las noches interminables.
El aire libre se convierte en un desafío,
ratitos cortos,
modo muñequito Michelin,
y adentro a buscar un matecito.
Nunca hubiese imaginado
que la falta de luz exterior
hiciera tanto más difícil mantener
la llamita interior ardiendo.
Pero cuando el manto blanco todo lo cubre,
la belleza de la ciudad reluce,
todo se ve hermoso,
y de alguna forma misteriosa,
el frío intenso reaviva el alma.

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