Colores
Los colores más vivos suelen ser los más peligrosos, pero también los más bonitos.
Nos asombra la variedad de formas y tamaños, nos maravillan las texturas más diversas.
La curiosidad nos mantiene vives.
El miedo a lo que pueda llegar a pasar muchas veces nos roba la oportunidad de disfrutar lo que estamos viviendo.
Tenemos miedo a volver a tener miedo.
Sentimos nostalgia por lo que fue y ya no es.
Extrañamos lo que no pudo ser.
Verte ir cuando yo debería haberme ido antes fue la manera más humillante de aprender a cuidarme mejor.
A veces nos cuesta habitar el enojo, no confundamos las lágrimas de rabia por tristeza.
A veces la soledad llega para enseñarnos que nuestra tranquilidad vale más que una compañía inestable.
Normalicemos desaparecer un poquito del mundo para reorganizar el nuestro.
Dejar ir no significa dejar de sentir, pero haberlo intentado todo es la única forma de no volver.
Tengamos miedo pero no dejemos que nos paralice.
Los colores más vivos suelen ser los más peligrosos, pero nadie quiere conformarse con vivir en escalas de grises.


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