Cuerpa

En estos últimos meses muchas veces me preguntaron sobre mi cuerpo: porqué bajé de peso, si estaba comiendo, si era porque soy vegetariana... preguntas casi inocentes, de personas que se preocupan por mí, pero que duelen internamente, que mueven estructuras, que te dan ahí justo donde la deconstrucción todavía no llegó del pensar al sentir.

Estoy pesando lo mismo que cuando tenía 15 años y salvo el peso y el sentirme a salvo en casa de mamá y papá, no tengo nada más que ver con esa niña que fui alguna vez. Bajé de peso porque perdí un vínculo muy importante en mi vida, porque tuve un pico de estrés, porque durante un tiempo todo me costaba horrores, hasta lo más simple y comer se me dificultó muchísimo. Bajé de peso porque no sentía hambre, porque estaba triste, porque no me daban ganas de comer, porque levantarme de la cama y preparar algo a veces era una tarea imposible. Bajé de peso porque la vida dolió demasiado durante unos meses. 

Sigue doliendo a veces, pero estoy mejorando, estoy batallando con mis fantasmas y aprendiendo a vivir con mi trastorno de ansiedad, estoy tratando de descansar la cabeza del trabajo, de no planificar tanto, de disfrutar más de las pequeñas cosas. Estoy mejorando porque tengo una tribu hermosa que me acompaña y dos michis del amor que me miman, pero el hambre no está todos los días y estoy en un momento en el que no tengo una relación saludable con la comida, pero lo estoy intentando, me estoy esforzando, estoy haciendo lo mejor que puedo.

Y es un montón, lo que puede esta cuerpa medio débil es un montón y no deja de asombrarme. Aunque a veces me cueste mirarme al espejo, este cuerpo que se ve diferente últimamente se bancó más de lo que pensé que podía, y me sigue sosteniendo, me sigue permitiendo aprender, crecer y por sobre todas las cosas: seguir disfrutando de la vida y compartiendo momentos con las personas que amo. Esta cuerpa que me tocó sufrió mucho de mis propios descuidos y de los maltratos de otres durante estos 30 años, y acá está, firme, sosteniéndome para que pueda desarmar las estructuras y volver a construirme internamente las veces que lo necesite. 

Y las contradicciones están, en todos lados, porque este cuerpo que se siente débil, ahora tiene una "panza chata" que nunca tuvo, pero que toda la vida escuché decir que era lo que tenía que tener. Este cuerpo al que se le caen los pantalones y se le aflojan las piernas a veces, ahora se siente más cómodo en bikini... y me da bronca eso, porque entiendo que todos los cuerpos son hermosos, y los veo en mis amigas, y quisiera siempre sentirme cómoda en bikini en donde sea, como lo deseo para todas las mujeres. Pero las contradicciones están, y ser consciente de ellas es el primer paso para ir resolviéndolas de a poco, aunque siempre surjan nuevas, aunque nunca terminen, aunque siempre quede algún resto de patriarcado internalizado para hurgar un poco más dentro de una misma.

Este es mi cuerpo hoy, en este momento de mi vida, por eso trato de quererlo un poquito más cada día, trato de cuidarlo un poquito más cada día y le agradezco infinito cada día.  Pero los cuerpos son los que nos contienen, son solo el exterior de las personas, por eso antes de preguntar o hacer cualquier tipo de comentario sobre el cuerpo de alguien, hay que reflexionar sobre todo lo que eso que decís sin mala intención puede remover heridas en el interior.




Comentarios

Entradas populares