Grietas

Pasaron más de 4 años, pero me acuerdo como si hubiese sido ayer, del día que te conocí: tu sonrisa amplia en esa marcha educativa, tu imagen estudiando en ese colectivo, en el asiento de adelante del mío. Recuerdo nuestro primer beso, esa noche cálida, en la vereda de mi casa, en la que nos quedamos hasta las 4 de la mañana charlando sentades en el cordón y finalmente cuando te ibas me diste un beso torpe, nervioso, que fue hermoso. 

Desde esa noche supe que estaba en problemas, supe que me iba a enamorar de vos y que solo me quedaba ser correspondida. Me alegra saber que lo fui al menos por momentos: cuando me agarraste la mano por primera vez, por debajo de la campera con la que nos tapábamos para dormir en otra vuelta en colectivo; cuando practicábamos con los kayaks en el medio del canal, me tenías el bote para probar algo y me diste un beso; cuando viajaste para estar conmigo en mi cumpleaños; cuando estuve de viaje varias semanas y me preocupaba que las michis estuvieran solas tanto tiempo, en vez de solo ir a verlas como habíamos quedado, varias veces te quedaste a dormir con ellas porque sabías que era importante para mí; cuando estuve muy triste te pregunté si te podía llamar para escucharte un ratito y me dijiste que venías a dormir conmigo, llovía muchísimo y pensé que no ibas a venir, pero apareciste igual en tu bici: mojado y con el piloto gigante amarillo, viniste a abrazarme igual, porque sabías que lo necesitaba...

Supongo que todo tiene un costo en la vida, el de este amor para mí fue resistir tus períodos de distancia, tu necesidad de estar solo, el hecho de que jamás me hayas dicho en palabras que me amabas, el sentir que nunca tuve en tu vida el lugar que vos tuviste en la mía. Todo tiene un costo y este amor que fue hermoso para mí y me dió tanto por momentos, ahora me deja con el corazón roto y la dificultad de aceptar que esta vez la distancia es definitiva. 

Después de tantos años de crecer juntes y acompañarnos, de amarte lo más que me permitiste, de luchar por un lugar en tu vida, me toca extrañarte en lo cotidiano, cerrar los ojos e intentar sentir tus abrazos cada tanto, y llorar en silencio hasta dormirme algunas noches; pero no me arrepiento, porque aprendí una nueva forma de querer, porque fuimos todo lo que soñé por momentos, porque por más que duela ahora, fui muy feliz mientras duró y el tiempo cicatriza las heridas, y solo quedarán hermosos recuerdos.



Comentarios

Entradas populares